El asesino en serie que enfrenta el líder.

Un experimento habla de que una rana que cae en una olla llena de agua hirviendo escapa de un salto. El cambio de temperatura es muy brusco y lo detecta a tiempo de salvar su vida. La misma rana en cambio, nadará plácidamente en una olla con agua templada que poco a poco se va calentando en el fuego. Su resistencia va soportando al aumento de temperatura, hasta que finalmente muere abrasada sin siquiera darse cuenta.

Así actúa la rutina. No hay asesino en serie más silencioso y efectivo para el liderazgo personal.  Nada ni nadie se ha cobrado más víctimas. Donde un nuevo desafío nos trajo iniciativa, sueños y deseo de dejar huella, ahora domina la costumbre, la manera “de siempre” de hacer nuestro trabajo o tomar decisiones. La rutina, claro está, no elimina los desafíos de un mundo cada vez más cambiante y complejo. Lo que extermina es nuestro deseo de crear soluciones fuera de la caja, traer significado y huella a lo que hacemos. Con este modus operandi tan sutil, la rutina deja sin respiración sueños personales, equipos, relaciones personales, la alegría de crear y transformar.

Muchas de las veces en que una organización me contrata para transformar el liderazgo y elevar indicadores resulta que la rutina tiene mucho peso en el sistema y es el principal obstáculo para mover a sus equipos hacia un nuevo lugar de una manera sustentable. El primer desafío es hacerlo patente y mover paradigmas. Retomar el control y alejar la rutina del sistema requiere tres  decisiones muy importantes:

  • Intención, conciencia y persistencia: Una decisión diaria y consciente de traer una mirada diferente a lo que hago. En la forma de ver los desafíos y la manera de abordar las relaciones. Los directivos deben recibir un coaching altamente confrontador que rete sus creencias personales y organizativas, porque si no nada se mueve.
  • Conectarse a un sentido de propósito, personal y de organización. No hay mejor gasolina para nuestro motor que el significado de lo que hacemos más allá del resultado.
  • Un estilo de liderazgo que promueva el desarrollo continuo, la creatividad  y la inclusión por encima de la autoridad y el control exhaustivo que agotan al sistema.

El líder extraordinario se hace las preguntas fuera de la caja, conforma la cultura, cuestionando los modelos y creando nuevos hábitos más acordes con la evolución del mercado y las necesidades del sistema que representa. Sólo así las organizaciones pueden evolucionar a la velocidad del mundo.

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